Te pienso y se me enciende la noche por dentro,
quédate cerca mi noble caballero,
que el mundo espere afuera,
aquí adentro solo existimos los dos.
Que tu ternura me envuelva y
desordené con
tus manos,
inventando mapas en mi espalda
y
yo responda:
con la boca,
con el pecho,
con el alma
y
cuando amanezca
todavía nos duela
un poco
de no haber tenido suficiente
la noche entera.