Tendría que gritar hasta romper cristales
Explicarte la agonía del aguante
He querido alabar al ibuprofeno,
Pero él también tiene sus partes oscuras
En los niveles de humedad
He recordado a los postrados
Todavía no entiendo por qué
Sigo viviendo en esta ciudad
De fantasías que me sigue quebrantando
Tendría que explicarte
Tendrías que verme en mis crisis
Y quizás no puedas entender
El aguijón en cada uno es diferente
De hinojos he buscado al Nazareno
Casi peco, buscando en Esculapio el milagro
Lloro, por los dependientes, por los olvidados
Imploro, por los que se arrastran,
Por los que están atrapados a un artefacto
Pienso, en los prisioneros de narcóticos
¿Quieres qué te siga contando?
Tendrías que ponerte mis zapatos
He batallado con los esteroides
Vuelven los ciclos
La báscula, los ejercicios, fatigas y depresiones
Los galenos aumentan sus bolsillos
Evaden nuestros argumentos y dicen:
—Lupus, artritis, fibromialgia, neuropatía,
Esclerosis, no hay solución.
La ciencia jugando con asegurados
Diagnostican en repetición
Mientras nosotros los pacientes
Respiramos entrecortados
Seguimos sollozando, tratamos
Mientras tú,
Tú no tienes una pizca de empatía
No te culpo, tendrías que padecer
Si supieras del nivel de mi aguante
A veces supero la escala del 1 al 10
Entonces intercalo entre los opioides
Un vino tinto que me libera
Adormezco el aguijón de mis angustias
Quiero construir castillos en el aire
Trasladar cimientos, hacer patria
Quiero volar, correr praderas
Conquistar sueños
Despierto, llega la sobriedad
Con la carga de mi llaga
Quizás me culpes
Pero no puedes entender
Tendrías que batallar
Con los mismos filisteos
Yo no quiero para ti
Semejante venganza
Tranquilo, esto pasará
Dios se apiadará de mí
Me dará pies de cierva
Alas de águila y fuerza de búfalo
Espantará los perros que quieren
Lamer mis carnes
Aullará a los toros de Basán
Volverá a aparecer la paz en mi semblante
La esperanza alumbrará de nuevo
En la mañana.
Yamila Perez
Derechos Reservados