Lo encontré entre mis andanzas cierta tarde
De esas que ahondan desencantos
Retirándose como avergonzada
De presenciar tanta desventura
Estaba como yo triste y herido
Eso podía notarse a simple vista
Tal descuido en su apariencia
Tanta debilidad en su persona
Pero más alrededor la indiferencia
De quien tiene el tiempo ya medido
Y de tan intensa la derrota parecía
Como si además de la herida
Estuviera ya muerto en vida
O pendiera de un hilo esa vida
Y es en esos momentos cuando ocurre
el gesto que redime nuestra conciencia
cuando a pesar de la pena propia
compartimos algo de ternura
recordando a la humanidad hermana
evitamos agregar un dígito a la cifra
No tenía para ofrecerle
Más que un techo y un mañana:
Dios dirá
Pero tenerlo junto a mi me dio un sentido
Una propósito
Una misión y un futuro
Sentir su cuerpo tibio y frágil junto al mío
Su mirada azorada ante la incertidumbre
Mirada acostumbrada a desconfiar
Mutismo convertido en su escudo
No sabia su nombre
Lo olvidó o no quería recordarlo
Fue así como pasé a ser su familia
Una familia de dos y que después:
Dios dirá
Si con suerte se expande más
Porque familia no sólo es la sangre
También lo es historia compartida
Es la comprensión y la constancia
Es saber que en la desgracia
Hay unos brazos siempre listos
Oídos abiertos y cautelosos labios
Un corazón para acompasar el nuestro