FRANCISCO CARRILLO

un alma herida.

Se pudieran parecer

a gotas de lluvia fresca

lo que me moje la cara

pero no, pues solo es

manantial de agua salada

que al llorar, mis ojos dejan.

 

Se semejan a latidos

a golpes de corazón

los impulsos que ahora siento

pero no, solo son gestos

y espasmos que da mi pecho

causados por el dolor.

 

Lo mismo pudiera ser

una palmada en la espalda

esa ayuda que he pedido

pero no, los que dicen ser amigos

te dan golpes por que caigas,

hasta verte perecer.

 

Cae la lluvia sin tocarla

el sol, me quema otra vez

los latidos de mi piel

solo son golpes que sangran

de dolor, y no se calman.

 

Puede ser que sea ilusión

esa fuerza que levanta

mi cuerpo justo al caer

pero no, es devoción

y la lucha de mi alma

por querer seguir de pie.

 

Los tropezones que doy

pudieran ser semejantes

a las culpas que soporto

pero no, y culpable solo soy

de caer y levantarme

cada vez que he sido tonto.

 

Se parecen, puede ser

mis virtudes a tragedias

intentando hacerme débil

pero no, es mi fuerza la que tiene

ese afán de estar de pie

y mi cuerpo se mantiene.

 

Sangrarán por ello heridas

que el dolor hizo posibles

por los golpes recibidos

pero no, aún sigo vivo

y se curan cicatrices

con los hilos del olvido.

 

Cada paso, cada lamento

cada vez que me caía

con la cabeza hacia arriba

mi mirada busca el cielo,

me levanto y sigo siendo

otra vez, un alma herida.