Cuando el miedo insista en escribir el final antes del comienzo, tendré que responderle con mis pasos, y mi silencio lleno de esperanza.
Con la terquedad de mis sueños que se niegan a morir.
Al fin y al cabo, si el horizonte existe es para caminar hacia él.
Y si de casualidad alguien me preguntara qué me hace pensar que puedo, sonreiré, y diré simplemente:
¿Y por qué no?
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Rafael Blanco López
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