Sueño de tu piel
Las ganas de volver a tenerte
hicieron de mi noche un refugio,
donde el sueño abolía las distancias
y todo nos era permitido.
Ni las prendas estorbaban,
ni el tiempo se atrevía a correr;
se detenía, reverente,
para contemplar al desnudez tu belleza,
sin más adorno que tu propia luz.
Busqué en ti el sabor de lo prohibido,
como quien bebe un elixir
capaz de incendiar el alma
con un solo instante mis manos recorrían tu cuerpo
como dedos que humedecen su yema
para pasar la página
de un libro que apenas comienza;
leían despacio cada verso,
cada silencio,
cada punto y cada coma,hasta alcanzar el último suspiro.Y en el lecho donde el deseo se hacía destino,
abracé tus caderas contra las mías
como quien teme despertar demasiado pronto;
tu pecho sobre el mío,
tu respiración quebrándose en mi nombre,
mientras la noche aprendía de nosotros
el idioma del anhelo.
Entonces desperté.
No estabas conmigo,
pero el sueño seguía latiendo,
como un eco de tu ausencia
que aún habitaba dentro de mí.
R.