Tal vez fue culpa mía,
O eso llegué a pensar.
O tal vez fuiste tú,
Y tu manía frenética de ser.
Ahora está bien que te hayas ido;
Sabes que siempre me ha gustado la soledad.
En medio de la noche,
En mi casa vacía,
Miro hacia la luna
Y pienso en ti.
Recuerdo aquellas noches,
El vino,
Tu sonrisa,
El sonrojo en tus mejillas.
Ardimos con tal fuerza
Que casi nos volvemos ceniza.
Bailando a través de la noche,
Tu ropa esparcida por el suelo,
El recuerdo de tu aroma en mi almohada,
Una herida que nunca termina de sanar.
Una historia jamás contada,
Un amor que ya no volverá.