SOLO VIENTO
Qué estrecho era el sendero.
Delante, nadie; nadie me seguía.
Altos setos mi marcha protegían.
Mi equipaje eran recuerdos.
Mi fortuna no era mía.
Mis ropas no me pertenecían.
¿Qué era mío?
Mi ilusión, mi ánimo y mi talento.
Todo murió en un momento.
Solo en este camino,
solo y en silencio,
ya no necesito sustento;
solo seré viento.