A mi amado hijo, Arito, en su cumpleaños y, a través de él, a todos mis hijos y nietos ❤️
Días que, como el de hoy,
son regalos de Dios,
tiempo sublime de amor.
La natal luz del sol,
la tierra y el río,
el jardín fecundo y florido:
la vida en su camino,
expandiendo los hitos
del florecer de los hijos.
No es un día cualquiera,
es el hado fecundo
que anuncia la primavera
en este, nuestro mundo,
haciéndolo eterna bandera
del verso oriundo,
de entrañas y estelas
que cruzan celestes surcos
hacia los sueños que anhelas.
Día del natalicio
y de las albricias,
del gentil bullicio
que brota en la familia,
de los intersticios
de su prolija historia,
del óleo del destino
que marca siempre la hora
del amanecer divino.