Habrá inviernos,
lo sé.
Vendrán noches
donde la nostalgia intente abrir ventanas,
días en que el cansancio
quiera apagar la música del alma.
Pero también sé
que ningún invierno
ha logrado convencer a la primavera
de no regresar.
Así volveremos nosotros
una y otra vez,
a encontrarnos
después de cada distancia,
a reconstruir los puentes
que alguna tormenta
quiera derribar.
Porque el amor
no consiste en no caer,
sino en levantarse siempre
tomados de la misma esperanza.
Y si alguna lágrima
se pierde entre tus pestañas,
yo estaré allí
para convertirla en sonrisa.
Si alguna sombra
se atreve a pronunciar tu nombre,
encenderé mi corazón
como un faro.
Porque nací
para ser refugio de tus miedos,
hogar de tus alegrías,
compañero de todas las edades
que el destino nos regale.