Hay una velocidad en el viento
que me hace pensar
que ya no existo.
Pasa sobre mi nombre
sin detenerse
mi voz se olvido de vivir.
Todo sigue su rumbo
las hojas, la tarde
el caminar del barrio silencioso.
Yo permanezco invisible
hasta convencerme
de que quizá
solo fui un suspiro
viajando con el viento.
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