En la noche tranquila,
escucho canciones de otro mundo y de su gloria,
bajo un vals de estrellas...
Son la voz de las hadas,
dulces señoritas de un reino antiguo que enamora,
fluyentes y veladoras...
Que me llenan de paz,
sanándome de cualquier tristeza del curso de la vida,
y nutriendo mi mente de calma...
El canto de las hadas,
un coro nocturno que dirige la magia con su batuta,
para mí, una canción icónica...