Me siento vagando por un sendero
en el que no alcanzo a ver el término,
y mi extenuación acrecentarse veo,
cuando conmigo sufre mi séquito.
Nerviosismo, inquietud, desasosiego,
conquistarme logran cada jornada;
mas me revela la fe de mi Cielo
y me da seguridad y esperanza.
Atiende, Señor, mi súplica y ruego;
agarra mi mano por esta senda
y no me sueltes, que sin Ti me pierdo.
¡ Qué grande sois Vos, y humilde mi ofrenda!
Mayor es vuestra bondad y consuelo...
¡Escuchad este modesto poema!