El viejo roble en su altura
quiso tocar las estrellas,
sin ver que las cosas bellas
nacen de la tierra pura.
Perdió su frágil figura
al golpe de la tormenta,
mientras la flor se alimenta
en el silencio en el suelo,
mira renacer el cielo
cuando el invierno se ausenta.
No busca el aplauso vano
la violeta que perfuma,
ni se pierde entre la bruma
del orgullo soberano.
Y te agradezco, mi hermano,
tu elección y tu finura;
tu voz de noble mesura
hoy me enseña que en la vida,
la grandeza más querida
florece sencilla y pura.
En el bosque de las letras
tu palabra es un refugio,
no necesita un efugio
para el arte que interpretas.
Que con tus frases te adentras
en el alma de quien lee,
y el corazón que te cree
guarda en su rincón dormido
el mensaje que le has dado:
la verdad en ti se ve.
UnGestoDeHermandad
©Violeta