Extraño verte despertar
después de un viaje de años,
sin saber realmente
hacia dónde íbamos.
Extraño el mar de madrugada,
acariciando mi nostalgia,
abrazando un alma
casi desvanecida,
dispersa,
confundida,
triste.
Extraño a mamá,
mirándome a los ojos,
diciéndome que Dios
tiene preparado
algo grande para mí.
Extraño la casa.
A mis hermanos.
Mi núcleo,
tan caóticamente hermoso,
que siempre me sostiene
cuando la desesperación
me alcanza hasta el cuello.
Quisiera volver,
abrazarlos a todos
y darles las gracias
por haberme amado tanto.