Esta visto: Una casa feliz
No es lugar para oír la lluvia.
SANTIAGO KAVALDOF
Que tarea tan grata,
Atender la lluvia.
Contemplar la pertinaz
Forma de su gota.
Contemplarla;
serenamente.
Apaciblemente.
Embebido
En el ensueño de su
Tamborilear continuó,
De su recurrente gota.
Su tintinear tesonero
Cala dentro muy dentro
Sobre el cielo de
Nuestros sueños.
La lluvia es premio
Para aquel
Que padece
Nostálgicos recuerdos.
Matutina
Ella siembra en nosotros
El halo de su
Momentánea eternidad.
Es imposible
sustraerse a su
Fantástica danza
Húmeda y sonora.
La lluvia lleva consigo.
Reseteo mágico,
Cura para el alma,
Y la primitiva respuesta,
Qué todo estará bien.
No se puede oír
La lluvia,
Sin que en el
Corazón resuene.
No se puede disfrutar
De tal regalo celestial.
Sin ser atravesado por
Su primorosa beatitud.
Está demostrado
Que en una casa llena
De voces de alegría
La lluvia vine
A glorificar el día.
Martha Patricia -2026