JordiCris

Soneto clásico de enamorado.

 

A mi esposa:

Cuando tu luz alumbra mi camino,
se rinde el alba en plácido fulgor;
y renace en mí tu música de amor,
encontrando al fin mi fiel destino.

No hay bien mayor que compartir sino
de quien volvió mi vida una canción;
hallando en tus ojos patria y corazón,
y en tu abrazo el calor de lo divino.

Si el tiempo deja plata en el cabello,
más firme crecerá nuestra fortuna,
pues el amor no sabe de quebranto.

Tú, eres mi sol, mi paz, mi eterno sello;
mi vida entera girando hacia tu luna
que, tu nombre es mí más bello canto.

 

CRISPÍN:

Poema 3882

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