Cuando el agua aprende el precio
Dicen que el agua
es transparente.
Pero basta ponerle un precio
para que se vuelva opaca.
Entonces deja de reflejar
los rostros sedientos
y comienza a reflejar
las cifras de un balance,
la sonrisa de un accionista,
el cálculo frío
de un mercado que nunca tiene sed.
El río no entiende de contratos.
La lluvia
no firma concesiones.
Las montañas
no distinguen
entre quien puede pagar
y quien apenas sostiene
la esperanza con las manos vacías.
Sin embargo,
alguien decidió
encerrar un manantial
detrás de una factura,
como si la vida
pudiera alquilarse por metros cúbicos.
Y así,
el agua dejó de ser encuentro
para convertirse en mercancía.
El vecino fue llamado cliente.
La comunidad,
mercado.
La dignidad,
consumo.
Y el derecho,
una cuenta pendiente.
Mientras tanto,
las tuberías envejecen,
los pozos se agotan,
las fuentes callan
bajo el ruido de las máquinas
que extraen más de lo que la tierra
alcanza a soñar.
Porque la codicia
nunca conoce la palabra
suficiente.
Solo multiplica
lo que puede vender.
Pero el agua
no nació para obedecer
a la lógica del beneficio.
Nació para correr libre,
para apagar la fiebre,
para alimentar semillas,
para bautizar la infancia,
para regresar convertida en lluvia
a los lugares donde alguien
todavía confía en el mañana.
Cuando el agua entra al mercado,
la sed deja de medirse
por la garganta
y comienza a medirse
por el bolsillo.
Entonces la pobreza
ya no es solo falta de dinero.
Es un grifo vacío.
Es una madre
que reparte el último balde.
Es un niño
que aprende demasiado pronto
que hasta la lluvia
puede tener dueño.
No.
La vida no debería cotizar en bolsa.
Ningún dividendo
vale más
que una gota
entre los labios de quien la necesita.
Porque el agua
no pertenece
a quienes pueden comprarla.
Pertenece al río,
a la nube,
a la tierra,
a la memoria de los pueblos
y al porvenir de quienes aún no nacen.
Y mientras exista
una sola persona
obligada a elegir
entre beber
o pagar,
el mundo seguirá teniendo
más sed de justicia
que de agua.
--Luis Barreda/LAB
Tujunga, California,EUA
Julio, 2025.