Noa Subin

El alma y su sombra

El alma y su sombra

 

Como el músico que lleva el sonido en el alma,

y la melodía que espera nacer en la lira;

él guarda en su pecho el eco de la calma,

ella busca su forma en el silencio de la vira.

 

Él es el viento que sopla por valles y cumbres,

ella es el susurro que dibuja en el aire;

él lleva la emoción que el corazón acuña y nombra,

ella es la huella que el tiempo va a encontrar y atesorar.

 

Como el pintor que ve colores en la oscuridad,

y el lienzo blanco que espera su mano;

él lleva en la mirada la luz de la verdad,

ella ofrece el espacio donde el mundo puede darse a conocer y amanecer.

 

Él es el sueño que late en la mente despierta,

ella es el papel donde el sueño se escribe;

él es la llama que arde en la noche inertes,

ella es el vaso que guarda el fuego y lo describe.

 

Como el jardinero que siembra semillas en la tierra,

y la flor que brota con su aliento y su calor;

él conoce el tiempo de cada estación y su herencia,

ella muestra su belleza como un regalo de amor.

 

Él es la raíz que busca lo profundo y lo oculto,

ella es la copa que alza su faz al sol;

él es el esfuerzo que el destino ha vuelto culto,

ella es la recompensa que el cielo ha dado y ha colgado en el rol.

 

Como el arquitecto que diseña mundos invisibles,

y la piedra que espera su mano experta;

él lleva en el corazón los planos imposibles,

ella es el espacio donde esos mundos pueden ser puestos y sentidos como ciertos.

 

Él es el pensamiento que navega sin rumbo fijo,

ella es el puerto donde el pensamiento puede atracar;

él es el río que busca el mar sin descanso ni rencor ni rijo,

ella es el mar que guarda su cauce y su verdad.

 

Así son el poeta y su poema unidos,

alma y sombra, viento y palabra, un solo lazo.

Ninguno existe completo sin el otro a su lado,

son fuego y ceniza, camino y meta, el eco que nunca se desvanece ni se olvida.

 

Noah Subin