Sé de carreras de caballos,
yo alguna vez estuve entre
las gradas,
hoy llenas de caballos,
apostándolo todo
como lo apostaban todos los
humanos de aquellas épocas ; no ha cambiado nada, siguen igual con
su comportamiento
animal, igual como se
comportaban aquellos que decían
ser ya domesticados.
Uno apostó por el
número 8,
pero el favorito era
el número 2.
¡Pla! Se escuchó
el disparo al cielo
y todos tenían las suelas
de sus zapatos desgastadas.
El número 2 rebasó al número
8; luego el número 5
rebasó al número 8.
Iban todos parejos a pesar
del peso en sus lomos.
El 8 rebasó al número 5
y todos aplaudieron
cuando vieron ganar
al número
8. El amo del número 2
ese día perdió una gran
suma de dinero;
y le esperaba un severo castigo
en una silla eléctrica,
lo sé porque yo siempre fui en todo
momento el humano número 2.