No tienen voz,
pero escuchamos su
dolor cuando lloran;
quieren incondicionalmente,
pero hay hermanos que
ni sienten por sus iguales;
y cuando se trata de fuerza,
de agilidad, de belleza,
o de cautividad, ellos
son los que nos sorprenden,
y eso que unos ya no
están, y otros están por
descubrirse.