Sé que me lo dijiste, y aun así me encariñé.
No alcanzaste a responder, te fuiste demasiado pronto.
Aunque no lo esperaba, me lo advertiste: nadie vive para siempre,
algún día nuestro ciclo acaba. Pero me lo prometiste,
decirme antes de que eso pasara... y te pido me disculpes,
no pude contener las lágrimas al leer el libro que escribiste.
Plasmaste pensamientos, sentimientos que no noté
y me hiciste cambiar aunque ya no estés.
Nos vemos, te escribo en mis sueños.