Esperaré a que llegues
un día de estos, así como la
muerte me espera.
Esperaré...
quizás untado de aceite
de sésamo, y al reírme salpicaré
el aceite
por toda la casa y me preguntaré:
«¿Cuántos más años quieres?
¿Cuántos más días?
¿Cuánta más vida?».
A las 8 de la mañana de cada
día iré a caminar un poco
y miraré hacia arriba,
como si tuviera algún sentido
hacerlo, y diré un «te amo»
como si lo escucharás.
Me verán loco, quizás
un poco desahuciado,
pero esperaré...
quizás varias noches
corriendo en los callejones
detrás de tu sombra,
y seguiré esperando,
quizás un poco fallo de la memoria
y con la vejez ya encima.
Quizás...
Solo quizás...
Todo este tiempo, solo estuve
esperando a la muerte.