Candombes entre motos y caballos
Los duendes por el lodo aficciados
Entre pulsiones y robos deseados
Corazones de fuego quemados
Enorme, tan enormes, tan blancos
Resortes en rebotes descalzos
Entre ficciones y diablos
Bidones que se han demarrado
En tu nombre, desorden alado
Y los Bribones en puentes y saltos
Entre Pociones y venenos alados
Desorden, demonios cruzados
Desborde de todo lo anclado
Y las flores sobre ríos flotando
Los cortes vacios y errados
Anfibios sin soles ni mando