A mandíbula
batiente, su
esposa se
reía, entre
la gente.
Le decía,
gordo,
¡ya no te
entra la
ropa!
Difícil
es mantenerse
callado,
cuando las
parejas se
pelean ante
otros.
No se puede
tomar partido.
Lo que queda
es dejar,
que ellos
resuelvan
sus cosas
solos.
(rosi12)