Amada, te amaré por siempre,
Porque sé que una diosa contemplé;
Atrapado en sus ojos me enamoré,
Y al contemplarle tan solo lloré.
Pues eras como una estatua de Afrodita,
Pues eres tan perfecta, tan bonita
Que me robas todas las sonrisas.
Y solo conseguiré amarte mucho más.
Aunque el mundo se queme por el sol,
Para nuestro amor sacaré un parasol;
durará eternamente sin consumirse,
Pues este amor no logrará derretirse.
Ni aunque el frío invierno caiga
Y congele todo, nunca logrará
Congelar nuestro precioso amor
Y convertirlo en desalmado dolor.
Autor: Samuel Fuentes