Gabriel Aranda

EL CLEMENTINO.

Clorofila en cascada

levita

en Aires de mediterráneo

serena y clara.

 

Irregulares retinas

corrigen el verde

en naranja,

cada diciembre

en mi estancia.

 

Invisibles son tus raíces

como vida de minero.

Sin pies ni terreno

has caminado conmigo

fantasías,

meditaciones

y

desvelos.

 

La despedida está escrita.

Clementino vigilante,

protector

y

fiel escudero

de mi familia,

nunca sabré

tu mayor secreto.

 

Es un NÚMERO.

Un número de verdes hojas

que con sus sombras

me dieron cobijo

en tiempos

de

PESADILLAS e INFIERNOS...