Vivir desde el lado profundo de las cosas, recogiendo una cosecha tardía.
Recoger los frutos de una vida marcada; remendar, con paciencia, lo que el tiempo rompió por dentro.
Conocer la luz y la sombra, y saber que del vacío nace aquello que en ningún otro lugar puede encontrarse.
Entre el planeta, la estrella y el agujero negro; como entre la luz, la vida y el vacío, que solo juntos alcanzan su plenitud.
Siempre deja semilla para una cosecha mejor, hacer de la vida arte, y del tiempo...
una forma más honda de existir.