Noa Subin

El corazón mexicano un mosaico vivo

El corazón mexicano un mosaico vivo

 

En cada rincón, en cada mirada,

Se esconde un espíritu, fuerte y singular.

El pueblo de México, alma apasionada,

Con paradójicas costumbres que invitan a admirar.

 

La fiesta que nunca termina

Si hay motivo, se arma la verbena,

Con música, baile y un fervor sin igual.

La alegría explota, la pena se enajena,

En un abrazo colectivo, sincero y total.

Los santos patronos, las fechas patrias,

Se viven con fuegos, con cohetes y son.

La vida se celebra, sin importar las desgracias,

Con el alma vibrante y el corazón en acción.

 

El ingenio que aflora

Ante el problema, la solución se inventa,

Con humor y con maña, se sale adelante.

La frase ingeniosa, la chispa que alienta,

El doble sentido que aflora al instante.

No hay mal que dure cien años, se dice,

Y con una sonrisa, se busca el confín.

La creatividad fluye, cual río que crece,

Encontrando la senda, el sendero, el fin.

 

El color que lo inunda todo

Desde el mercado hasta el altar más sagrado,

El color estalla, vibrante y audaz.

Rojo, azul, amarillo, un festín anhelado,

Que tiñe la vida de un gozo tenaz.

En trajes típicos, en ofrendas florales,

En muros pintados, en arte popular.

México se viste de tonos geniales,

Un arcoíris terrenal, que invita a soñar.

 

La familia, el pilar sagrado

Es el núcleo fuerte, el abrazo que calma,

La red que sostiene ante cualquier pesar.

Se comparte el pan, se comparte el alma,

Los lazos son fuertes, no se han de quebrar.

Los abuelos venerados, los niños el futuro,

Los tíos, los primos, un clan fraternal.

En cada reunión, un lazo más puro

 

Noah Subin