Rafael Parra Barrios

Sublime amiga

 

 

Sublime amiga

 

Me encanta cuando te escribo y me lees. Me gusta que al observar mis letras -más tuyas que mías, porque eres su destino- me respondas; así sea con un punto, pero mucho mejor si es con un corazoncito. Ese simple gesto me alegra la vida y corrobora que existimos.

 

​Tú no sabes, en el fondo, lo que yo siento por ti en lo más hondo de mi ser; porque si lo supieras, no recibiría el yugo de tu silencio. Por eso, cuando lo rompes, me colmas de esperanza.

 

​Lo que palpita en mi alma es algo bonito, puro y sincero. Así como te lo declaro, lo elevo en un suspiro ante Dios para que haga el milagro que solo la fe y el amor pueden lograr: que es hablar y mirarnos a los ojos, esos que no mienten y expresan la sublime amistad que nos ata.