Viajaré,
viajaré por tus palmas,
viajaré por tu estómago,
viajaré por tu cuello.
Terminaré cuando me detengas,
solo cuando tú quieras.
Te morderé los labios,
te morderé el corazón,
lo haré a mi modo,
siempre en discreto,
siempre a oscuras,
siempre y cuando nuestras almas terminen enlazadas,
enredadas en las sábanas.
Tú... tú terminarás en mis piernas,
te quemarás en mi infierno,
me rozarás con tus yemas.
Y como acto final,
en un silencio sepulcral,
un beso mío será tu salvación,
será tu redención,
será el sello de un pacto
de dos cuerpos humanos.