Cuando canta la cascada,
con gran efluvio y torrente,
con su chorro sorprendente,
cuantos coros... y miradas
Las Náyades al bañarse,
sin desperdiciar el agua,
se levantan las enaguas
y las piernas enjuagarse
De las ninfas, la cascada
suave brisa que se eleva
al caer emocionada
Vigilan que siempre llueva,
que no sea agua salada;
agua dulce las renueva.
La falta de agua las hiere,
ninfa sin agua se muere
©
Salvador Santoyo Sánchez
17/07/2026