No sé si tanta tristeza
cabe en una sola alma;
preguntas si lloro o río de amor,
y yo no sé si pensarte me causa dolor.
Lloro corriendo un destino,
aunque lo disfruto;
río tejiendo con hilo de esperanza
un paraíso que dudo nos aguarda.
Pero, mientras la duda mi cabeza inunde,
la ilusión florezca en mi frío corazón,
y mi cuerpo se estremezca recordándote,
sé que no habrá nunca juicio ni razón
que me haga desistir de seguir esperándote.