Deshielo
Había en ese roce una urgencia de siglos. Era una corriente eléctrica que detenía el corazón,
una rebelión secreta de la piel que despertaba ríos dormidos y encendía hogueras en la memoria de la sangre.
Eran el invierno y la primavera besándose como queriendo insinuar en su cuerpo entero la magia de todas las estaciones juntas.
Un oleaje de savia nueva y viento libre, donde el deseo no pide permiso y la vida estalla, soberana, en medio de la carne.
—m.c.d.r