La guitarra está colgada
donde la dejó el ayer;
parece un pájaro quieto
que no se anima a volver.
Pero en las noches de luna,
cuando el silencio es mayor,
despiertan solas las cuerdas
recordando a su cantor.
No murió quien deja un canto
sembrado junto al hogar;
vive en la voz de los hijos
que lo vuelven a entonar.
Emiliodr/Julio 18/26