Llegué... llegué.
Aunque nadie lo pidió, llegué;
aunque nadie me llamó, estuve presente.
Llegué cuando todo dolía,
cuando ya no quedaba aliento y la luz menguaba;
aparecí cuando nada importaba.
Llegué en la noche más profunda de la angustia,
justo cuando faltaban las fuerzas.
Fui soporte, fui guía,
fui oído atento y tierno corazón.
Fui paz en la tormenta,
guardiana de secretos, absoluta discreción...
Y cuando nadie lo pensó,
cuando nadie se lo imaginó,
caí sin más...
Porque nadie llegó.