Ante cualquier circunstancia, evento u ocasión; solo o acompañado, y ante cualquier persona, conocida o no,
no ser uno mismo, ya sea por agradar, por miedo o por conveniencia,
conlleva, la falta de respeto, de dignidad, de lealtad y la traición a uno mismo;
la pérdida de tiempo, de autenticidad, de presencia y el no saber estar.
O, lo que es lo mismo, vivir como un erizo: no solo rodeado de espinas...
sino también de sombras y de falta de claridad.