Mis sentimientos no los aclaro, te amo.
Eres muy cortante y con pensamientos distantes,
no te puedo leer, te escondes muy bien
aunque tu intención sea proteger
nuestra larga amistad en la que yo quiero creer.
Aparecerá una idea, quizás, de poder estar
los dos juntos en el altar algún día en particular,
y poder observar tu mirar con ojos que resaltan alegría
y reescriben mi escritura, que acabará soñando en esta relación sin paz.