Mi error fue poner las cartas sobre la mesa
hacerte entrega de aquel poema
sin saber que pasaba por tu cabeza.
Después, la incertidumbre,
más tarde convertida en pesadumbre.
¡Cómo mirarte de nuevo
sin tirarme directa a tu cuello!
¡En cosas del amor
los hombres avanzan primero!
No nos pusimos de acuerdo:
y hoy tú vives y yo muero...