JordiCris

Nuestro perro con botas. (D’ Artagnan de terciopelo)

 
(Elegía homenaje a nuestro niño peludo de cuatro patas)
 
No conociste el engaño,
ni entendiste de rencores,
solo seguías nuestros pasos,
con tus inmensos amores.
 
En tus ojos al mirarnos,
vivián la luz y el calor,
espejitos enamorados
de ternura y gran candor;
tus pasitos aún resuenan
como música de esta casa,
de la que tú fuiste el dueño,
¡pequeño guardián, de pura raza!
 
Bellas nuestras vidas hiciste
con tu infantil y mágica luz
y tus ladridos cual arcabuz
aún resuenan quien eras y fuiste…
 
Si la pena nos alcanzaba
con su cruel desventura,
tú, te nos vuelves refugio,
de una infinita ternura
curando en silencio el alma
con total y fiel dulzura,
transformándonos las sombras en una clara ventura.
 
No reclamaste riquezas
y tampoco búscate el honor,
solo anhelabas quedarte quieto, junto a tu ama y señor;
y, con un gesto tan sencillo
lo pintabas todo de color;
mientras sin darnos cuenta,
nos robabas el corazón.
 
Ladrón de amores y mimos,
de risas y gozos continuos,
la alegría a cuatro patas,
el ser más pequeño y divino
que ha habitado y habita esta casa
y el amor más puro concebido
en forma de can diminuto, nuestro pequeño Yorkshire toys,
de pelo cenizo.
 
Quien recibe el amor y cariño, de un alma tan total,
descubre el sentimiento
más fiel, profundo, bello y leal;
de quienes aman sin medida
de forma constante e igual;
un amor que es para siempre,
¡Qué  se vuelve inmortal!
 
Unas caricias tu pago,
y tu contrato vital,
formar parte de la manada,
el estímulo y final;
que no hay un amor más loco
y sin sentido racional,
¡pero es que eras nuestro niño!
Y presente siempre estás.
 
Pues no ha habido nadie nunca
que nos haya querido igual.
Fuiste nuestro perro con botas,
pequeño y valiente guardián,
D’ Artagnan de terciopelo
cuidando a mamá y a papá.
 
Mi poesía
Poema