Enmascaradodelapoesia

EL EGO Y EL ALMA: DOS CAMINOS, UN SER

EL EGO
 
Grita con voz ronca: ¡SÓLO YO!
Busca su propio interés por encima de todo,
pide señales, aplausos y aprobación de afuera,
porque no sabe hallar valor en su propio fondo.
 
Ve la vida como una carrera sin tregua,
una competencia donde hay que ganar a toda costa,
como si el otro fuera un rival a vencer,
y no un compañero con quien caminar la cosa.
 
Se aferra desesperado a su propia figura,
defiende su nombre, su puesto, su lugar,
mira siempre hacia fuera, jamás hacia adentro,
ciego a la verdad que no deja de buscar.
 
Siente un vacío inmenso que nada logra llenar,
ni el oro, ni el poder, ni el aplauso que llega,
sabe que es mortal, que todo se acaba un día,
y ese miedo profundo es lo que lo ahoga.
 
Atrae la lujuria, el deseo que quema y pasa,
la gratificación rápida, sin raíz ni fundamento,
deja tras de sí heridas, amargura y desgracia,
siembra el dolor en cada paso y momento.
 
Exige que lo complazcan, que lo sirvan, que lo adoren,
que todo gire en torno a su deseo y su voluntad.
Y en el fondo de su ser, solo repite frío:
SOY YO… Y NADIE MÁS.
 
 
 
EL ALMA
 
Susurra con voz eterna: SOMOS NOSOTROS.
Busca darse entera para servir al prójimo,
halla su luz más pura en su interior profundo,
no necesita juicios, ni halagos, ni testigos.
 
Ve la vida como un regalo inmenso y sagrado,
un don que al compartir se vuelve más grande,
no compite, no teme, no intenta superar a nadie,
solo abraza el camino que el destino le entrega.
 
Busca cuidar, preservar y sostener al otro,
ver en cada ser una parte de su propio ser,
mira hacia adentro y encuentra océanos de abundancia,
donde no falta nada, donde todo es plenitud.
 
Sabe que no muere, que su esencia es eterna,
que el tiempo no la toca, ni la edad la consume,
atrae el amor que construye, que sana, que eleva,
un amor que no se acaba, que no se rompe, que no se apaga.
 
Disfruta del viaje, de cada paso, de cada instante,
no solo del final, ni de la meta lejana,
trae sanación a lo roto, luz a lo oscuro,
verdad y pureza en cada cosa que hace y que habla.
 
Es integridad que nada ni nadie puede romper,
es la verdad que permanece cuando todo pasa.
Y con voz de paz y de certeza dice:
SOMOS TODOS… SOMOS UNO.