¿Qué haces cuando el mundo se desmorona?
¿Qué dices cuando se derrumban los cimientos?
Solo observas, miras, como se apaga el sostén
que tanto te sostuvo erguido cuando tú caías.
Se rompen todos los principios y recuerdos,
se rasga el velo del templo de la confianza
y fenece, quedamente, el fruto propio del edén
en el que creciste, ignorante, de la gran mentira.
Y ahora, espectador callado y forzoso, en lamentos,
contemplas morir aquello que idealizaste, lo ves caer,
rota el alma, de lo único que amaste, sin saber,
ignorante de ti, que el infierno estaba ante tu ser.