Un Escritor más

Qué hago?

La quiero… pero qué hago? la espero, la suelto, la sigo, me obligo a olvidarla y luego vuelvo y la escribo?.. qué hago con todo esto que cargo, que guardo, que trago.

Qué hago con estas canciones que nacen con su nombre aunque yo intente cambiarlo, con estas flores que compro pensando en sus manos y terminan muriendo en las mías, solas, calladas, olvidadas… como yo cuando ella lo mira. porque ella lo mira… y Dios, cómo lo mira. con esos ojos que yo aprendí de memoria, con esa ternura que yo soñé que algún día sería mía y él ahí… tranquilo, respirando, existiendo. ni siquiera tiene que escribirle cuatro mil letras, ni hablar con la luna, ni inventar rimas tontas para hacerla sonreír… él solo está, y ella lo ve, yo estoy… pero ella ve a él, jaja… qué bonita broma, qué elegante derrota, yo entregando el alma completa y perdiendo contra alguien que quizá ni sabe que tiene entre sus manos todo lo que yo le pido al cielo cada noche

Que tiene él?.. se lo pregunto a la luna cuando la noche se hace larga, amarga, cuando la almohada guarda lo que mi boca calla, qué tiene él que yo no tenga?.. sus ojos son más bonitos? su voz suena distinto? camina más derecho, habla más perfecto, sabe querer sin miedo?.. dime luna porque tú la ves, tú sabes, tú conoces las veces que la nombro cuando nadie responde, quizá él tenga dinero, apellido, amigos, un mundo más bonito… quizá viene de una familia mejor, quizá sabe entrar en una habitación y hacer ruido mientras yo siempre fui ese tonto del rincón, mirando, amando, rimando dolor con amor porque es lo único que me salió bien. mis ojos no son bonitos?.. bueno, quizá no, pero estos ojos la buscaron entre cientos, la reconocieron entre miles, la miraron como quien encuentra agua después de años de sed. mis manos quizá no son las suyas… pero habrían cuidado las suyas, mi voz quizá no es la que ella espera… pero habría dicho su nombre con tanta ternura que hasta el silencio hubiera sentido envidia... pero no basta… no basta amar bonito cuando el corazón de alguien ya late por otro, no basta llegar con primavera cuando ella ya eligió en qué jardín quedarse..

Y ya… qué más digo, ella lo ama a él, yo la amo a ella, qué tristeza tan bella, qué herida tan necia; no voy a odiarla, no sabría, yo solo quería verla feliz… aunque al final su felicidad no fuera mía, quizá en otro cuento, en otra vida, en otro momento, yo habría sido su casa, su abrazo, su “quédate un rato”, pero aquí no, aquí me tocó quererla, perderla sin tenerla y aun así…Amarla como si algún día hubiera sido mía.