Sheilo Sanz

REFLEXIVA CALMA.

REFLEXIVA CALMA.     


Invencible es cada místico pensamiento inducido.

¡ Donde soy consciencia presente !

Conscientemente aceptada.
¡ con lo que sé... que soy !

Como existencia intemporal.

¡ Se halla aquí...!  sumergida,
esa pronta y reflexiva calma.

Entre tantas sonoras...
¡ cristalinas cascadas !

Que van destilando célica dulzura,
que puede percibir el alma.

Con entonación genuina.

Donde puedo recopilar
excelsos momentos.

¡ Tan impetuosos !
¡ Tan unicos !

Capaces de elevar...
con total  delicadeza.

Cada encontrado silencio,
con tan similar designio.

Aún tan sujeta... al despertar,
de una ignea alba inquieta.

Está una significante fruición,
con acierto introspectivo.

Que expresa intacto sentimiento.

Forjado con cálida firmeza,
en mi inquieta inspiración.

¡ Donde así !

También puedo expandir,
mi intacta imaginación

Son intensos mis divagantes pensamientos eternos.

Sobre esos rios afluentes,
que no parecen distantes.

Cuando navegan de prisa,
hacia un inmortalizado mar.

Cargado de sucesoras ondas.

Tan juntas de un invernado
tiempo celestial.

Donde confluyen
vocativos anhelos.

Dejados en suspirada cadencia,
de un ayer más lejano.

Que pronto se hace elegida
lagrima comprimida.

En retenida nostalgia...
pulsando un cristalizado anhelo.

Es imposible confundir,
cada legitima emoción.

¡ Que continua siendo tan mía !
en cada suspirada ocasión.

Sostenida con decisión influyente,
desde un concluyente precepto.

Que es intención definida.

¡ Cuando es definitiva y mía !
también... toda mi inspiración.

Desde que sé,  plasmar silencios,
que escribo con ilusión.

Sigue enfatizando secuencia,
esa contundente simulación.

En ese insistente eco sonante.

que nunca ha dejado de ser,
un tentativo mensaje.

Con definición cognitiva,
pero sin forma especifica.

En cada señalado teorema,
que imprescindible parece.

En cada libre ensoñación.

Donde nunca han dejado
de coincidir,  modos legendarios.

Con toda su volitiva verdad.

Desde esos enfáticos reflejos,
con orbitada neutralidad.

Conspirando alientos secos.

En cada afligida hoja marchita,
comprimida en rudimental ceniza.

Donde es pulverizado,
cada secreto pasado.

Que no desiste de palpitar,
en esa oriunda resonancia.

Con repetido tiempo designado.

Durante cada puntual
pulso inmortal.

Definido como latente entidad,
con justa proximidad.

Aún cuando no se les conozca,
con entera profundidad.

¡ Sin embargo !

Aquel insignificante
punto de inflexión.

Es brisa congelante...
que incluye permanencia.

¡ Como eso que todavía ! 
¡ hace intenso su desandar !

Entre esa encrestada nubosidad.

Tan orillada contra cualquier
eventual realidad.

Se hace entonces,  ¡ ahí !

Una infinita retracción.

Simulando una errática cosmogonía confluida.

Por emulados mares místicos,
con oleaje hipnotizante. 

Donde no se ha plasmado,  todavía,
con presunción abducida.

El nucleo de la savia contenida.

En aureolas con materia viva,
ni sustancia elemental.

Donde existe comprimido,
cada deseo sin sonido.

Que experimenta la claridad.

De otro resurgir de exuberante vida.

Intentando inmortalizar,
su infinita esencia primitiva.

En complexo paisaje,
con albura sideral.

Donde yo soy presencia,
que observa...

Con aliento perceptivo.

Mirando cada orbita secuencial,
con admiración creativa.

Donde puedo plasmar,
un lienzo de excelsa vida.

Que sabe sentir y expresar.

Lo esencial de un mundo
que resurge y florece.

Desde cada oculta sombra,
¡ que espera...!

Un instintivo minuto...
influyente y puntual.

 

Autor... Consuelo Sanchez.