Tomi R

Si quieres a alguien, déjale libre.

Que me aten las más pesadas cadenas,

que priven de ver la luz a mis ojos,

que la pobreza me cubra de despojos

¡cambiad la tempestad por mi alma serena!

El calor de tu abrazo las fundiría,

para que ver si aún sigo tu camino,

la riqueza interior, nuestro destino ...

¡solo sé que, al padecer, viviría!

No temas si en verdad quererla dices;

únela a tu vida, no la abandones;

la ternura y el amor, tus directrices.

Uno a uno subiréis los escalones;

llegaréis a ser, al fin, felices,

y hallaréis allí vuestros galardones.