El agua está candente,
junto a sus eslabones, siempre imperialistas,
El ruido de las olas sueña
con un mundo de sangre,
de estrellas que serpean en la alfombra rasgada
por el polvo de las profundidades,
y que el tambor percute la caída
toda vez que un abismo sume en curiosidades.
\"Para diferenciar \"caída\" de \"camino\",
no hay nivelador que revele tan solo un equilibrio, un punto
que solo se ensimisma.\"
El triunfo nunca llega, va por las canaletas,
se disfraza de un grito desgarrador y roto,
que siempre se repite o se pierde en el alma,
por que la dualidad recae como el sol
-Variopintos sentidos.-,
es que nunca persigo la luz que se me ofrece
cuando las circunstancias dependen de la noche
y decimos, mañana, como algún elixir que nos dice
que ya está apalabrado.
¿Qué puede la poesía?
Nada, que yo conozca.
Si me llaman poeta.
Si nunca quedo quieto,
podría regresar, pasarte una caricia,
porque estés donde estés,
llego... No dejaré combinación de coordenadas sin probar.
Te lo juro que llego.
Ya no sé si por ti o por mí,
pero juro que llego...
A través de tu rastro más cercano,
mi memoria se enciende solamente con tu mirada,
No me ato a las palabras, es una sombra ya la que nos contradice.
¿Quién me dice que aprendo de su palabrería?
La negrura es la práctica de nuestras madrugadas.
Y si el cielo...
¿Dejara de existir?