La sombra de tus pasos en la acera
me deja con el alma entristecida,
buscando en la distancia la venida
del tiempo que a tu lado yo quisiera.
La casa se me vuelve carcelera,
la tarde sin tu luz es mal vivida,
y el alma, por tu amor siempre encendida,
te espera en esta dulce primavera.
El viento me recuerda lo que fuimos,
la noche me regala tu recuerdo,
tu rostro en la memoria permanece.
Mas aquel fuego donde tú y yo ardimos
lo siento tan presente que no pierdo
la llama de ese amor que no perece