alicia perez hernandez

UN HOMBRE EXTRAÑO ENTRO A MIS SUEÑOS...

UN HOMBRE EXTRAÑO ENTRO A MIS SUEÑOS...

Un hombre extraño entro a mis sueños... y

se metió a mi cama, abrazo mi cuerpo, desvistió mi alma,

y poseyó mi cuerpo, su cuerpo tibio le dio calor a mi cuerpo ...

besa suavemente mi cuello, va bajando a mis pechos y disfruta besarlos,

se sabe el camino de memoria  y disfruta el momento de tenerme solo para él.

No quise detenerlo, su calor encendió el fuego de la pasión que en  había

desaparecido, y me encendió de nuevo bajando suavemente por mi piel morena y me hizo

su mujer, desnudando mi alma y cubrió mi piel suavemente con su piel,

y su cuerpo se fundió en el mío , excitados nos devorábamos con deseos,  

resucitó sueños que ya habían muertos, ese hombre extraño me devolvió a la vida,

con su calor y su fuego, encendió mi piel como una hoguera y los dos éramos una tea,

Todo era nuevo para él y para mi, sus ojos desnudos vieron la desnudez de mi carne,

y unimos alma y espíritu, y los cuerpos  vaciaron sus pasiones,

sentimos la unión de dos cuerpos alma con alma y espíritu y espíritu, en una sola carne. 

Sin pecado y sin penitencia nos entregamos a la pasión que nos nació esa noche

de los dos,... Ese hombre extraño me envolvió en sus pasiones llevándome

a la gloria del cielo, y devolviéndome a la tierra, había fuego y deseos, abrazó mi cuerpo

para hacerme toda suya y él era todo mío, y no lo quise despertar de ese sueño, 

no quería que desapareciera ese hombre extraño que entro a mis sueños y me hizo suya.

Quiero seguir soñando con él en la gloria o en el infierno, si estoy envuelta en sus brazos

quiero soñarlo todos las noches ,... quiero que nunca se vaya ese hombre extraño, de mis sueños

porque lo amo y quiero tenerlo siempre conmigo bajo mis sábanas rojas de pasión y fuego.

a ese nombre le puse rostro y se llama AMOR!!... ese hombre extraño es mi !AMOR!

¡¡él es mío y yo soy suya en cuerpo, alma y espíritu !!

Alicia Pérez Hernández… México

No es la pluma la que escribe, es el alma

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Quizás te diga un día que dejé de quererte,
aunque siga queriéndote más allá de la muerte;
y acaso no comprendas, en esa despedida,
que, aunque el amor nos une, nos separa la vida.

Quizás te diga un día que se me fue el amor,
y cerraré los ojos para amarte mejor,
porque el amor nos ciega, pero, vivos o muertos,
nuestros ojos cerrados ven más que estando abiertos.

Quizás te diga un día que dejé de quererte,
aunque siga queriéndote más allá de la muerte;
y acaso no comprendas, en esa despedida,
que nos quedamos juntos para toda la vida.

Poema de José Ángel Buesa