Diez años ya que el viento te ha llevado,
hacia un sendero azul desconocido;
más vive tu recuerdo, fiel latido,
en aquel rincón donde te he conservado.
Tu noble corazón siempre ha quedado
como un faro de amor nunca vencido;
tu mirar silencioso y compartido
sigue junto a mi andar, siempre a mi lado.
Atila, compañero de mi historia,
guardián de mis tristezas y alegrías,
tu nombre permanece en mi memoria.
Aunque no escuche ya tus pasos fieles,
sé que habitas eternas melodías,
y que juegas junto a estrellas más sutiles.
JUSTO ALDÚ © derechos reservados 2026