Dame lo que jamás has dado y que un suspiro tuyo hinche mis pulmones hasta llenar de vida el alma.
Que tu corazón vaya junto al mio y en mi pecho... pon tu alma. Que en tu espalda crezcan alas para volar lejos, muy lejos, de dónde no se vuelve.
Porque después del beso, después del amor y el fuego, no queda ya nada, ni una gota del presente, solo el recuerdo y la esperanza.
Dame tu ser y tu desnudez, tu luz, sombra y savia, que todo termina aquí, con una noche que nunca acaba.